7
de Octubre de 2012. Antes de empezar otro Clásico, el aire está impregnado de dos
aromas:
1ª
El Barcelona de Messi sigue siendo la referencia del fútbol mundial, aunque el
cambio de entrenador, las lesiones, y los ocho puntos de ventaja, aventuran un
partido complicado ante un Madrid al que un nuevo bailecito podría sumir en una
depresión profunda.
2ª
El Real Madrid puede ganar. Casi nunca le toca jugar un partido decisivo contra
el equipo de gala contrario, y sin embargo prácticamente siempre tiene su once
titular disponible. No creo que haya otro club con esa potra en la historia, y si
hay un ejemplo palmario de este sortilegio hijoputesco, es la Semifinal de
Champions del 2002, en la que se presentó en la ida del Camp Nou ante un Barça
sin Puyol, sin Xavi, y sin Rivaldo.
¡Manda cojones!
Pero
la realidad es que, ni con ventajas de este calibre, consigue imponerse en el
juego durante un partido completo. ¿Pero qué cojones hago yo mentando la
realidad cuando la masa fanática merengue “disfruta” de la mayor paja mental colectiva
de todos los tiempos? En fin, analicemos el partido de ambos equipos.
EL BARÇA
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| Estos no estaban...¡casi nada! |
Jugó condicionado
por la absoluta ausencia de defensas. Alves sigue con su terapia de no tapar un tiro a nadie... No vino mal su relevo, pues hace tiempo que no rinde. Jugar sin Abidal, Piqué y Puyol supone un lastre exagerado en defensa y,
sobre todo, en la salida del balón, lo que hunde a ratos al medio campo en la
miseria. Y eso que Mascherano, Adriano, Alba y Montoya dieron la talla
honrosamente.
Tito
le echó dos cojones e imaginación con lo de Adriano para defender con cuatro, y
con la apuesta por un Cesc que, igual que con Pep, no encuentra el punto cuando
están Messi, Xavi e Iniesta en el campo. Ahí tenemos un problema Houston. Porque
Leo necesita un socio como Cesc para romper muros, pero si éste no rula, no
compensa dejar fuera a Villa o a Alexis, que siempre producen dolor de cabeza para los
centrales rivales.


