En 1954 Elia Kazan, tan
despreciable delator como extraordinario director de cine, regaló al mundo “La
Ley del Silencio”, película que describía el clima social impuesto por la mafia
de estibadores del puerto de Nueva York, y la “omertá” reinante ante
los abusos y crímenes, aceptados como parte del paisaje
diario.
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| ..La limpieza que habría que hacer... |
Que el fútbol español está
podrido hasta las trancas lo tengo claro desde los años 70, cuando yo era
adolescente y alucinaba viendo las vitrinas merengues rebosantes de plata sin comerlo ni beberlo, jugando muchas veces a nada y con bastantes
jugadores de medio pelo. Pero en esta “Era Barça” ha
quedado al descubierto toda esa Mafia amalgamada de comités, árbitros, y
mandamases deportivos a nivel nacional e internacional. Como en el puerto neoyorkino,
aquí está en vigor la Omertá más bestial ante dos evidencias: Las ayudas al Madrid parecen eternas, mientras que el Barça, o gana
sobrao, o le roban a mano armada. Esto en España es una obviedad que mucho
mamonazo oculta tras la frasecita de que “el Madrid y el Barça no se pueden
quejar”, equiparándolos en favores arbitrales, una de las falacias más obscenas
de la historia del deporte mundial. Porque si al Barça le hubieran hecho un 10%
de los favorcitos que al Madrid, no habría espacio en el Camp Nou para guardar
trofeos, ni bayetas para sacar brillo a las estanterías vacías de la
sala de trofeos merengue.
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| El gol dem ManU parte de fuera de juego |
Pero si analizamos lo de Europa,
te rilas, pues hace todavía más grande a este Barça de las 6 semifinales y 3 finales
en estos años. Porque todos estos canallas callaron cuando el Barça sufrió a jeta descubierta, sin usar pasamontañas ni nada, los atracos de Collina en Londres
ante el Chelsea y de Benquerença en Milán ante el Inter… ambos a la salud de
Mou. Y aparte de innumerables episodios como los de este año ante Milán y PSG
(lo de Stark en París es para que se lo hubieran llevado esposao los gendarmes),
tuvo que aguantar que le anularan el 1-0 ante el Arsenal en la Final de París,
o el gol de Rooney precedido de fuera de juego en Wembley. O sea, ¡cada Final la
tuvo que ganar con un hándicap de un gol! Se dice pronto. Y para qué hablaros
del silencio mediático y cabrón ante esa ristra de “atracos non stop” a favor
de ese equipo único en el mundo, el que defiende con monjas ursulinas que sólo
han cometido ¡2 penaltis en 2 años…!



