Hay un montón de almas cándidas que han llegado a interiorizar los mensajes de esa panda de mamones -“dícese de los que maman”- que, desde que el Fútbol Club Barcelona se ha convertido en la referencia del fútbol mundial más apabullante y universal de la historia, justifican sus sueldos dedicando mañana, tarde y noche a expandir la infamia de que el Barcelona domina los despachos de Federación Española, UEFA, FIFA, OTAN, ONU, UNESCO, UNICEF, EUROVISIÓN, LA OTI, y todo organismo que tenga siglas rimbombantes.
Les da igual que un equipo tan ramplón como el Madrid multiplique año tras año los penaltis a favor y divida las penas máximas en contra respecto al Barça. Y que desde tiempos inmemoriales asistamos a las ayudas más descaradas y oportunas a los blanquitos cuando les están toreando y necesitan remontar para no pinchar el globo. Que pregunten en esta misma Liga al Getafe y Rayo, primeras víctimas de “errores” casualmente milagrosos por el momento en que fueron cometidos.
Les resultan indiferentes las docenas de expulsiones birladas a las parroquias de toda España a la salud de los De Felipes, Goyos Benito, Bonets, Hierros, Sergios Ramos, Pepes…etc.
Se la suda literalmente la extensa nómina de árbitros que han medrado en nuestro fútbol década tras década a base de entregar puntos en bandeja de plata al todopoderoso Madrid por la puñetera jeta. Por supuesto, estiran cualquier atisbo de error a favor del Barça hasta el vómito, cuando solo con los penaltis que le sisan a Messi cada año se garantizaría el Pichichi y la Bota de Oro hasta que se retire.

